Celebraciones religiosas primitivas
Si Uds. abren cualquier libro de historia de las religiones se darán cuenta que empieza justamente por donde vamos a empezar ahora. Lo más viejo y antiguo y venerable que arroja la historia de las religiones es que el hombre primitivo practicaba una serie de ritos muy particulares. Eran celebraciones, apoyadas en relatos trasmitidos oralmente, referentes a circunstancias vitales, desarrolladas en forma de danzas. A esto la historia de la religión lo llama “mitos y ritos”. Los ritos siempre responden a lo que narran los mitos, y los mitos son relatos de historias primigenias, pero entendidos como respuestas a esas grandes preguntas que, a partir de acontecimientos normales de la vida, adquieren una proyección trascendente de lo cotidiano, un valor religioso.
La primera pregunta que deberíamos hacernos es si este material que las culturas primitivas han dejado a la posteridad, material en forma de danzas y fiestas, mitos, ritos y arte tiene algún matiz o tinte religioso. ¿Pueden ser las narraciones míticas, las danzas y el arte, formulaciones de una religiosidad? Sabemos que la religión no es algo constatable, la religión es algo interior y parece que el contenido de estas manifestaciones responden a esa inquietud humana, a esas preguntas y respuestas, a esas idas y venidas entre lo divino y lo humano. La religión no es algo constatable directamente, sino a través de sus manifestaciones externas: monumentos, productos expresivos de un sentimiento. Por eso la historia de las religiones comienza por ellos. Si no tuviéramos estos documentos no sabríamos nada de esos sentimientos religiosos; pero también es verdad que si no hubieran existido esos sentimientos todo esto no existiría. Conclusión: los monumentos no son la religión, sólo su expresión en formas culturales.
Ahora veremos cómo gracias a esos productos se aclara todo el sistema de religión. Por ejemplo, el arte. ¿Qué es el arte? Arte, en toda su diversidad y complejidad, puede ser la poesía, esa forma metafórica de hablar que expresa más de lo que inmediatamente dice. Arte es la música, la danza, la pintura, toda expresión plástica en general. En una palabra, y si queremos apurar la idea de arte o lenguaje expresivo, tenemos que decir que se trata sencillamente del esfuerzo por aludir a una realidad a la que no se puede acceder ni decir directamente. Donde la palabra no llega, lo que la palabra no puede decir, se dice con formas expresivas. Esto es lo que descubrió rápidamente el hombre. Es verdad que nuestros abuelos primitivos no hablaban con un lenguaje tan estructurado como el nuestro, y lo hacían con signos elementales, casi con onomatopeyas y símbolos muy simples, pero también es verdad que nuestro lenguaje, aunque tenga más recursos y esté más elaborado, tampoco puede eliminar los malentendidos. Nos comunicamos por aproximaciones, y nunca estamos seguros de que lo que yo estoy diciendo uds. lo estén entendiendo. Yo sé lo que quiero decir, pero no sé si uds. lo han captado. El lenguaje es ambiguo, dice y esconde, trasparenta y oculta; las palabras transmiten, pero sólo lo que pueden.
Esta ambigüedad es una condición permanente de cualquier forma de expresión, mucho más de aquellas experiencias religiosas profundas. Pensemos, por ejemplo, en una emoción tenida cuando ibas en avión, sentías que aquello se terminaba, lo estabas pasando mal… Cuando lo intentas contar a otra persona te faltan palabras, y el otro nunca llegará a saber lo que sentiste. Hay cosas que experimentamos y no podemos transmitir, y esto ya sucedió al principio de la humanidad; los sentimientos siempre desbordan las palabras, de forma que el hombre siente más de lo que puede decir. Cuando decimos que la capacidad de sentimientos y experiencias en el hombre es infinita, estamos comenzando a hablar de religión.
Así nace el arte primitivo, la danza, los ritos o las pequeñas narraciones que llamamos mitos. Y aquello que quieren decir estas expresiones artísticas, y que hoy tratamos de decir con palabras difíciles, es lo que llamamos religión. Se podría decir que todo arte es religión, todo, incluso la pintura de un desnudo más estridente y sexual, es religioso. El arte es un lenguaje metafísico, y lo que está más allá de la física es territorio religioso. Por eso los físicos actuales ya no hacen física solamente, sino que hacen filosofía de la física, y de ahí pasan a ser teólogos rápidamente.
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